
Así, sencillo. Les va a tomar algún tiempo prepararse para llegar a este punto. Decir “sin miedo” es algo poderoso e implica muchas cosas. La mayoría de estas implicaciones aún estoy tratando de entenderlas. Les quiero explicar un poco a que me refiero.
Miedo es lo que surge cuando piensas en lo que puede salir mal en el futuro. Nadie le teme al pasado, como ya te habrás dado cuenta, todos tus miedos anteriores tuvieron un inicio y un fin. Una solución al problema ya sea porque tú, el tiempo o un tercero se encargaron de que las cosas se arreglaran. Quien o lo que sea que arreglo tu situación pasada, está cerca para ayudarte en el futuro. Así a medida que vas creciendo como persona tendrás soluciones, habilidades y conocimientos listos para no repetir eso que alguna vez te pasó y te paralizo por completo.
Lo que puede salir mal en el futuro son mil cosas, la probabilidad que estas pasen nadie las sabe. El miedo entonces es el constante ejercicio de recrear posibilidades incalculables de que las cosas salgan mal. Estoy en este momento volando de regreso a casa, definitivamente hay una posibilidad que el avión sufra un accidente. ¿Quién me puede decir que tan probable es esto? O inversamente, como explicarías que yo, o alguien más sobreviva al accidente. Es sencillamente incalculable. A estas probabilidades muchos les llamamos milagros, tan milagro como que estemos hoy, aquí compartiendo un ron.
Miedo es lo que sientes justo antes de ponerte rojo cuando algo te da pena, es también lo que te detiene a hacer ciertas cosas. Es la incertidumbre que viene de pensar en la reacción de los demás. Aquí es donde está la magia. Tengo que admitir que las siguientes líneas suenan egoístas y probablemente lo son.
Cuando tu vida, acciones y pensamientos giran alrededor de ti y tus decisiones el miedo desaparece, no importa el que piensen los demás. Solo lo que tú piensas quieres y sientes en tu corazón. No te confundas, no estoy sugiriendo que olvides la prudencia, humildad o empatía. Solo te estoy tratando de explicar que debes tener una clara idea de quién, qué eres y lo que buscas.
Así, conociéndote y sabiendo que a veces te enojas fácilmente, puedes tener trucos para evitar que esto pase, todo tiene una causa y consecuencia. Tu intuición te hará identificar los verdaderos peligros, salvo estos, ninguna consecuencia es grave, siempre hay manera de corregir, el perdón está ahí siempre. En los demás, pero principalmente en ti. Aprende a perdonarte por tus errores, y los demás seguirán tu ejemplo. Tu haz tu parte y listo.
Immanuel Kant describe esto algo así como “La búsqueda de la virtud y la felicidad por medio del deber” La virtud de ser una buena persona, no por buscar un beneficio personal. Mas bien porque eso es lo correcto. Pongámoslo así; quien tiene acciones honestas para crearse fama no está buscando virtud, busca un beneficio. Ser honesto, responsable y alegre es lo que debemos ser. Así soy, así quiero ser y no pretendo nada más que buscar mi esencia y mejorar como persona.
Por supuesto que las buenas acciones, la búsqueda de la virtud te traerá beneficios a ti y a los que te rodean, estos beneficios no deben convertirse en el motivo de tu búsqueda. Tu piso puede moverse, pero mientras tengas tu mente firme nada pasará. Todas las religiones coinciden en la búsqueda de la virtud y felicidad, algunas más centradas en la felicidad presente, otras en la futura. Algunas por medio del sacrificio otras por medio del desapego. Y todas cuando lees o escuchas un poco, tienen grandes ejemplos de cómo desarrollar tus virtudes.

Mi ejemplo y guía es el catolicismo y trato de traducir todo el tema a esta visión que trataron de dejarnos hace ya algunos años. Creo que la frase que más me ha marcado está en el evangelio de Marcos 10:51 “Maestro, que yo vea” Es lo que el ciego le pide a Jesús. ¿Qué significa esto para ti? ¿Como traduces esta petición? ¿Qué necesitas ver? ¿Por qué estás ciego?
“So long, and thanks for all the fish”
N24°11.953″ W107°59.164″
Jesús Ruelas