India

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Estuve de negocios unos días en India, este ha sido de los traslados más largos que me han tocado, me tomo 32 horas el trayecto de mi casa al hotel en Nueva Delhi. Llegue de noche y fue difícil distinguir mucho, el cansancio tampoco ayudó. Me esperaba una experiencia impactante, algo que no imaginaba que creía irreal hasta que lo vi.

Al día siguiente me encontré con el equipo, teníamos trabajo en Agra, una ciudad del estado de Uttar Pradesh aproximadamente a 3 horas de Nueva Delhi, en esta ciudad está también el Taj Mahal y es uno de los 3 centros de producción de calzado más importantes de India, junto con Kanpur y Chennai. Agra tiene 1.7 millones de habitantes, equivalente a todo Durango como estado, o bien a Guadalajara como ciudad. Con la pequeña diferencia de que estas tienen drenaje de aguas negras. El chófer llego tarde, subimos a un miniván y tomamos camino, por mi tamaño por lo general viajo de copiloto. Nuestro conductor se llama Jalim, un indio musulmán de apariencia amigable y olor violento.

No sé si algún día estaré capacitado para conducir en India, todos usan el claxon constantemente, desde los Rickshaws (pequeña motoneta-taxi) hasta los autobuses. Pareciera que los carriles, sentidos y señalamientos de tránsito, son solo sugerencias. Existe una indiferencia total por el transporte en el que viajas, puedes recibir tallones como parte de la rutina. Invadir el carril o acercarse en sentido contrario para rebasar es cosa cotidiana.

De verdad me sorprende no haber visto accidentes. El ultimo día, una ambulancia chocó el taxi en el que salimos a buscar artesanías, hubo un par de pitidos entre nuestro taxi y la ambulancia, solo eso. Esta cultura de usar el claxon es muy confusa, agresiva es como estar constantemente gritándole a todos que estás ahí, metiéndote como humedad con tu móvil en el espacio que puedas. Creo que de haber bajado las ventanas podríamos haber sentido la respiración de los motociclistas o los chóferes. Vimos incluso un aparato motorizado para hacer jugo de caña que también circulaba por las calles. No hay necesidad de topes, monos, personas, rickshaws y autos se atraviesan constantemente.

De camino a Agra la carretera era de cuota, amplia, bien arreglada con cercos a ambos lados, esto para evitar que animales se atraviesen y causen accidentes. La vegetación es muy similar a la de México, puedes ver sembradíos de maíz sorgo y cosas por el estilo. Nos paramos una sola vez en el trayecto para estirar las piernas, los baños del lugar estaban “bien” según los reportes de mis compañeros.

Llegamos a Agra y todos en el auto estábamos en silencio, contemplando las calles, las personas. El lugar te da la sensación de estar en una población remota, aislada de todo. Hay charcos por todos lados, lodo, vacas, perros, changos, personas, basura. Todo en exceso, todo en la calle sin orden ni oficio aparente. Ves muchos negocios de distintas cosas, carretas de frutas que por alguna extraña razón deciden instalarse en el medio de un charco e improvisar un puente con tablones y piedras para sus clientes. Hay venta de comida, todo es frito supongo que para evitar enfermedades e incrementar el contenido calórico de las cosas. Ves las hogueras con gruesas capas de tizne bajo los cazos de aceite hirviendo y la comida siendo entregada directamente en las manos de los clientes sin platos, ni papel. Mujeres recolectando leña de árboles caídos. Personas dormidas en los camellones, otras tantas viviendo en ellos, en “refugios” improvisados con bolsas de plástico y pedazos de muebles viejos.

Todo este espectáculo nos mantuvo en silencio por un tiempo, mientras llegábamos al Taj Mahal. Al ser un destino turístico había un poco de orden, menos basura y una serie de reglas que solo las he visto en ese lugar. Aparte de lo que normalmente estamos acostumbrados a no ingresar a estos monumentos, te prohíben ingresar cualquier tipo de instrumento de escritura. Al no tener más opción, las personas raspan con las uñas los nombres en las paredes donde les es posible. No quiero detenerme mucho en el monumento, si bien es una obra de arquitectura e ingeniería monumental esto no es lo que más me impacto del viaje. Vale la pena verlo sin duda, pero en lo personal me sentí mucho más impactado por las personas, estilo y cultura que por las torres de mármol y la historia de amor detrás de ellas.

Durante estos días mi dieta fue 100% local a todas horas. En lo personal creo que todos los mexicanos tenemos un paladar afín a este país, son muchas especias, arroz, papa, garbanzo, tomates, tortillas de harina rellenas etc. Uno de los elementos más característicos de la comida es el uso del Tandor, una especie de horno de barro, donde se cocina el pan naan, pollo y cordero principalmente. Todos los platillos tienen algún tipo de “masala” que es básicamente una mezcla de especias. Similar a nuestras salsas en México, hay millones de posibles combinaciones y aplicaciones.

Les recomiendo el pollo tandor, kulchas (gorditas de papa), dosa (crepa de papa), sanbar (caldo de verduras), aloo bhaji (estofado de papa), samosas (empanadas de distintos rellenos). En fin, prueben todo, sírvanse en pequeñas porciones, acompañen con yogurt natural para contrarrestar las especias. Repitan lo necesario de acuerdo con sus gustos, no se van a arrepentir. Aclarando, a diferencia de otros países, no me atreví a comer nada en la calle, la higiene y salubridad en los alimentos y las personas son ausentes. Todo esto que probé fue en restaurantes establecidos y los dos hoteles en los que nos hospedamos durante la visita.

El choque cultural continuó, asistimos a una feria de componentes, maquinaria y calzado, todo enfocado al mercado nacional. Hemos visitado muchas ferias en todo este tiempo, nunca vi algo tan mal organizado, sucio incluso inseguro. El taxi solo te podía dejar en un punto del cual tenías que esperar a una van que te llevara a la feria o bien caminar. La fila era muy larga y decidimos caminar. Fueron 15 minutos en un camino improvisado en medio de maquinaria de construcción, desechos, que espero hayan sido animales, basura y polvo. El lugar estaba en remodelación así que la feria la acomodaron en donde pudieron, montaron carpas de lona y listo, ahí esa tu feria.

No pasamos mucho tiempo ahí, vimos un par de proveedores, uno de ellos el más grande exportador de calzado de India. Había otros más pero después de un par de preguntas nos dimos cuenta de que no estaban preparados para exportar.  En total, durante el viaje, visitamos 2 fábricas y atendimos a más de 14 proveedores. Solo 4 de ellos con posibilidades reales de trabajar con nosotros el en futuro. Muchas de las grandes marcas del mundo están produciendo su calzado en India, vimos cosas que compiten sin problemas con producto de marcas italianas de lujo. Muchos de estos proveedores están atendiendo a un mercado distinto al que nos queremos enfocar.

México está en el lugar número 73 del índice de desarrollo humano (HDI por sus siglas en inglés). Este mide en términos de expectativa de vida de la población, ingreso per cápita, años promedio de educación el desarrollo de los países del mundo. India tiene el lugar 130. Esto es congruente con lo que vi, hay algunas escenas conocidas, cosas ya vistas nuestra tierra, la diferencia principal creo es la cultura e higiene de las personas, de alguna manera tú puedes ver cierto orden y limpieza aún en los lugares más pobres de México. Debo decir que no conozco ninguna zona marginal de Chiapas u Oaxaca y probablemente este impactado por algo que tengo en mi propia casa. Aunque lo dudo un poco, no somos así, no ves la cantidad de gente ociosa, mendigando en la calle, entre basura, entre aguas negras. Cuando tienes que advertirles a tus ciudadanos que defecar en vía pública va contra la ley, algo anda mal.

¿Por qué se dan esas condiciones de vida? ¿Es un tema cultural? ¿Tiene que ver con su religión, con su destino? ¿No es evidente el caos? Muchas de las personas que nos atendieron durante el viaje ganan entre 100 y 200 dólares al mes. Con esto mantienen una familia de 4 o 5 personas. Todo es barato, por lo menos para nosotros como extranjeros, son potencia mundial en temas militares, software, minería, algunas de las mentes más brillantes del mundo vienen de este país. A pesar de estas condiciones.

Es una sensación extraña, es muy triste ver niños desnudos están tirados en el polvo, dormidos bajo un árbol mientras sus madres y otras tantas personas más están ahí, contemplando el tiempo y los carros pasar. Ver como de almohada se usan unas bolsas de plástico amontonadas, techos hechos de costales.

Hay muchas personas en el mundo que viajan a India por motivos espirituales, yo viaje por negocios, lo único espiritual que siento después de esta experiencia es un profundo agradecimiento a Dios, mi familia, mis padres. Este contraste te cambia y mueve algo difícil de explicar, he visto muchas cosas, en varios países, incluso en mi estado muy cerca de mi familia. Pero todo ha sido en lugares, de alguna manera rurales, con mucha menos población, con mucha menos infraestructura no en medio de una de las ciudades más pobladas del mundo. La brecha cultural y social es muy grande India, con todo y sus armas nucleares está muy lejos de ser la competencia real de China. Miles de problemas sociales se pudieran resolver con lo que cuesta un departamento en Nueva Delhi. No todo es dinero, no todo es cultura, no todo es higiene, es la falta de conciencia y perspectiva de las cosas lo que mantiene pobres a las personas, y finalmente a los países. Los que sí tenemos estas perspectivas debemos de ser responsables de nuestra conciencia e información, empezando por nuestra casa.

“So long, and thanks for all the fish”

N24°11.953″ W107°59.164″

Jesús Ruelas

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