
Hace unos días recibí un texto, en él había una reflexión de como empresas globales crean productos y servicios que nos sorprenden. Había una autocritica sobre la incapacidad que tenemos muchos de admirar y reconocer lo que otras personas o empresas logran hacer mejor que nosotros. La persona que me compartió el texto decía:
“Hay que conocer, o por lo menos tener la capacidad de admirar la gloria ajena, esta es una virtud necesaria para poder ser capaces de intentar glorias propias, porque si no somos capaces de asombrarnos y entender tolo lo que hizo otro grupo de personas mejor que nosotros, pues estamos perdidos, no sabemos que no sabemos, es un acto de humildad y humanidad para poder avanzar”
El texto me hizo pensar mucho en el tema, mi respuesta fue enfocada en lo que nos detiene, ¿Qué es eso que hace de una persona u empresa mejor? Lo que estoy por compartirles creo que son características latinas, no se si decir incluso humanas.
Nuestra tendencia natural es evitar conflictos y complejidades, ambas cosas nos son repulsivas. Desafortunadamente mucho de nuestro día a día incluye su dosis de las dos. Desde tramites en gobierno, diferencias en la escuela, pláticas con tus compañeros y empleados etc. Todos nos hemos sentido frustrados y vencidos por algún empleado de gobierno, quien usa a placer su irrenunciable facultad de enviarnos a sacar 2 copias. ¿Por qué? El sistema esta hecho para dificultar las cosas, no se si por gusto o por necesidad.
Fallamos en establecer nuestras prioridades, esto a lo que le dedicamos tiempo y esfuerzo en nuestro día ¿Me hace mejor persona? ¿Es benéfico para mi familia? ¿Qué pasa si digo no? No hay oportunidades perdidas, mientras la decisión sea consciente.
Olvidamos detenernos a evaluar si la manera en que estoy haciendo las cosas es la mas sencilla, eficiente o la de mejor resultado, caímos en la inercia de pedir y hacer lo mismo porque así lo hemos hecho. No somos buenos para crear, para sorprender. Nos damos por vencidos pronto y somos conformistas con lo que hacemos, muchas veces sin llegar a donde queríamos en un inicio.
Creemos que nuestra formula es la mejor, porque medianamente nos funciona para lograr algunas cosas. Y seguimos haciendo y usando los mismos trucos e ideas de hace 10 años. Sin aparente preocupación por generar trucos nuevos. No damos crédito a los nuevos, y hemos dejado de platicar con nuestros padres, amigos y maestros.
Estamos rodeados de talento, no nos hemos dado cuenta, personas con las que convivimos a diario tienen miles de soluciones e ideas que pueden hacer nuestro camino más fácil, si tan solo nos diéramos el tiempo de escuchar, de verdaderamente conocer a quienes quieren que te vaya bien. Escucha, no para responder, para entender. Dejemos del lado al ego, no estamos compitiendo, no hay nada que demostrar, nada que controlar ni que te controle.
Un amigo dio una entrevista en Spotify sobre su trayectoria personal y profesional, fueron 90 minutos de audio con una buena fluidez, una charla amena e interesante. Termino la entrevista y me sentí incomodo, no lo conocía. Algo estoy haciendo mal. En 90 minutos me entere de muchas cosas que no sabía, ni con 10 años de convivencia. Viajes, póker y Jaeger muchas veces, pero nunca me di el tiempo de escucharlo y preguntar realmente sobre el y su historia. Y junto con esa historia mucho aprendizaje. ¿Cuándo fue la última vez que pediste ayuda? ¿De cuántos consejos te estas perdiendo por no abrir un poco tu mente y corazón?
Después de platicar un poco, me hicieron darme cuenta de que plantee algunas ideas de forma incorrecta, en el texto me declare vencido por el grupo de personas al que pertenezco, eso no está bien, es algo así como decir que la sociedad vence a las familias. Esto no debe pasar nunca.
Me costo mucho trabajo el escribir todo esto, sé que puede sonar muy duro. Esto que critique en un par de líneas está en todos y en mí. Me queda la conciencia de saber que en algún momento he fallado en mis prioridades, persistencia y temple. No nos debe pasar, debemos ser más fuertes, nuestra única meta, a pesar de cualquier circunstancia, es y debe ser crecer siempre, como personas, como equipo y como sociedad.
“So long, and thanks for all the fish”
N24°11.953″ W107°59.164″
Jesús Ruelas